Vivimos en una época acelerada, donde el ruido del mundo a menudo intenta apagar la voz del Espíritu. Recientemente, en nuestra casa, reflexionamos sobre una realidad que confronta a nuestra sociedad: estamos viviendo tiempos de indiferencia.
En medio de un mundo que parece perder la sensibilidad ante lo eterno, la Palabra de Dios se levanta como una campana que nos llama al despertar. No estamos llamados a conformarnos con la corriente de este siglo, sino a ser antorchas encendidas en la oscuridad.
1. Velad y Estad Preparados (Mateo 24:32–44)
La enseñanza basada en Mateo 24 nos recuerda que el Señor Jesús fue claro sobre los tiempos finales. La parábola de la higuera nos enseña a leer las señales, pero sobre todo, nos hace un llamado personal a la vigilancia:
- Corazones despiertos: La indiferencia es el sueño del alma. Velar significa mantener nuestro corazón conectado con Dios, sensible a Su presencia y a las necesidades del prójimo.
- La prioridad de lo eterno: Jesús nos advierte que, así como en los días de Noé muchos vivían ignorando la realidad espiritual, nosotros debemos vivir con la urgencia de Su venida.
- Fidelidad en lo cotidiano: Estar preparados no significa dejar de vivir, sino vivir cada día con la intención de agradar a aquel que nos llamó.
2. Celebrando el Diseño de Dios: El Día de la Mujer
En este tiempo especial, también nos detuvimos a honrar a quienes son pilares fundamentales en nuestras familias y en la iglesia: las mujeres.
Celebramos el Día de la Mujer no solo como una fecha en el calendario, sino como una oportunidad para reconocer a cada mujer valiente que camina llena del propósito de Dios. La mujer de fe es aquella que, en lugar de ceder a la indiferencia del mundo, decide creer, interceder y construir hogares sobre la Roca.
3. Mujeres que Dejan Huella
La Biblia está llena de mujeres que rompieron esquemas porque su fe era mayor que su miedo. Hoy, en el Centro Cristiano Elohim, damos gracias por cada madre, hija, hermana y líder que con su servicio y amor nos enseñan qué significa vivir con pasión por Cristo.
Conclusión: Un tiempo de decisión
No permitas que la frialdad de estos tiempos apague tu fuego. Hoy es el día para sacudir la indiferencia, velar en oración y caminar con la frente en alto, sabiendo que nuestro Redentor vive y Su venida está cerca.



