Pedernales llora a víctimas del terremoto

“He perdido la mayor fuerza de mi vida que es mi esposa”. Es el llanto de Segundo Quiñónez, quien perdió a su cónyuge, Karina Cortez, mientras iniciaban la noche del pasado sabado el culto en la iglesia evangélica apostólica “En el nombre de Jesús ubicada en pleno centro de esta ciudad.

Dijo que fue un milagro del señor que 3 de sus hijos salieran inmediatamente tras el sismo y que este domingo su hija de 3 años fuera encontrada viva en los brazos de su madre.

El cuerpo de Cortez era velado junto al de Luz Preciado y su hija Laura Cedeño tambien integrante de la iglesia evangèlica.

Loly Preciado, hermana de Luz expresó que su pariente no salió como tampoco lo hicieron la hija, Karina Cortez y otra tres personas.

La iglesia en el instante del terremoto tenía a unos 60 asistentes. Dos miembros de esta iglesia fueron trasladados a Santo Domingo por sus lesiones.

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